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trágame tierra.
el tipo arrancó el día con una mala noticia. y no, no era precisamente que se dio cuenta que era un lunes de mañana. sus padres, temprano, a las siete de la mañana le enviaron un sms informándole de la muerte del padre de uno de sus mejores amigos. despertarse así no es lo mejor que a uno le puede pasar. el tipo verdaderamente arrancó el día con una mala noticia.
luego de leer el susodicho mensaje aprovechó para levantarse ya que a eso de las 9 tendría que estar entrando a laburar y no daba como para dormirse de vuelta por tan poco tiempo. aparte tenía una rutina de cosas minuciosamente elegidas como para salir en unos 45 minutos hecho un 10 puntos total. luego de preparado arrancó para el laburo, tendría el velatorio en la tardecita, a eso de las 8 de la tarde.
un lunes no puede ser acelerado. no están nunca dadas las condiciones para ello. es el día rutinario por excelencia y (casi) nunca se complican. para refunfuño constante de raúl, fue todo lo contrario.
no pudo tener un día más patético. cosas de urgencia para ayer, informes que había que sacar a las apuradas porque vino el lineazo de la gente de la dirección y que patatín y patatán. una locura total, digna de viernes de importación de apuro.
terminó agotado su jornada de casi 12 horas. cuando miró el reloj de su computadora (porque el siempre se rehusó a usar uno de muñeca) soltó una mueca de estupefacción cuando se dio cuenta que en solo 30 minutos tendría que estar en el velatorio del padre de su amigo y no podía faltar a tal evento.
algo tan agradecido como acompañar a alguien (y más a un hermano de la vida) en la pérdida de un ser querido es algo que a nadie (y menos a un hermano de la vida) se le niega.
bajo esa premisa (que raúl defendía a muerte) aflojó su corbata, se levantó abruptamente de su silla ergonómica (diseñada fundamentalmente para aguantar de una manera cómoda sus ya comunes jornadas de mas de 15 horas laborales) y soltó para sus compañeros de trabajo, que estaban con él tratando de engrosar su paupérrimo sueldo con algunas horitas extras, un acelerado y desesperante “me vooooy”.
es así como corrió a la parada mientras pensaba para sí mismo: “que pase ya éste ómnibus de mierda porque sino voy a llegar tarde como los bomberos”.
para su suerte, en todo lo malo que le venía sucediendo en éste lunes de miércoles, el ómnibus no demoró nada en pasar por la parada que había sido seleccionada por raúl para esperarlo.
se subió y mientras iba en viaje pensaba cuales iban a ser las palabras que le iba a decir a su amigo en cuanto lo viera. como saludarlo, como llevar la conversación, que preguntarle y que no. igualmente, ya se conocían hace ya muchos años y entre ellos había una cosa de intimidad y confianza que solo quienes hayan pasado por un tiempo de amistad así como ellos entenderían.
al momento de llegar ya veía los autos de sus demás amigos (obviamente mejor posicionados que el económicamente hablando) y algunas caras conocidas de su vida con lo cual lo invadía una sensación de alegría/tristeza a la vez ya que estaba contento de volver a verlas pero triste por el contexto en que las vería.
bajó del ómnibus. saludo a los demás amigos de su populosa barra de juventud y que hacía un tiempo no veía, para luego ir dentro de la sala velatoria y saludar a su gran amigo que, visiblemente acongojado, pero aún así bastante entero esperaba el saludo acompañante de los allí asistentes.
el recinto estaba muy concurrido lo que denotaba a las claras el cariño que la gente le tenía al padre de su amigo, un respetado doctor especializado en casos de la tercera edad.
luego de permanecer allí unas 2 horas, y de intercambiar anécdotas con veteranos, raúl se dio cuenta que ya se le estaba haciendo un poco tarde y por más que quisiera seguir acompañando a su amigo sentía que debía irse a su casa ya que de llegar unos minutos pasadas las 11 de la noche no podría dormir las horas que necesitaba para descansar. aparte en todo el día no había comido, propio de un día lleno de nervios.
es así como ya se sentía un poco incómodo con la situación y optó por marcharse.
saludó a sus conocidos para luego darle un prolongado y fuerte abrazo a su amigo. era un momento de mierda, pero tenía que pasar, algún día tenía que pasar. raúl dijo todo lo que sentía y alguna que otra frase armada para éstos casos. la llevó bastante bien.
su amigo le agradeció profundamente el haberse molestado en venir. con lágrimas en los ojos le comentó que para el era muy importante sentirse (y estar) acompañado en éstos momentos tan difíciles.
con una sonrisa fruncida y un gesto de: “por favor!!!” raúl recibió congratulado esos saludos. su amigo le respondió con un gracias y para despedirlo le dijo en cordial uruguayo: “saludos para tu padre hermano”.
a lo que raúl retribuyó con un inocente saludo (sin filtrar para éste tipo de ocasiones) de: “gracias igualmente".
el tipo arrancó el día con una mala noticia. y no, no era precisamente que se dio cuenta que era un lunes de mañana. sus padres, temprano, a las siete de la mañana le enviaron un sms informándole de la muerte del padre de uno de sus mejores amigos. despertarse así no es lo mejor que a uno le puede pasar. el tipo verdaderamente arrancó el día con una mala noticia.
luego de leer el susodicho mensaje aprovechó para levantarse ya que a eso de las 9 tendría que estar entrando a laburar y no daba como para dormirse de vuelta por tan poco tiempo. aparte tenía una rutina de cosas minuciosamente elegidas como para salir en unos 45 minutos hecho un 10 puntos total. luego de preparado arrancó para el laburo, tendría el velatorio en la tardecita, a eso de las 8 de la tarde.
un lunes no puede ser acelerado. no están nunca dadas las condiciones para ello. es el día rutinario por excelencia y (casi) nunca se complican. para refunfuño constante de raúl, fue todo lo contrario.
no pudo tener un día más patético. cosas de urgencia para ayer, informes que había que sacar a las apuradas porque vino el lineazo de la gente de la dirección y que patatín y patatán. una locura total, digna de viernes de importación de apuro.
terminó agotado su jornada de casi 12 horas. cuando miró el reloj de su computadora (porque el siempre se rehusó a usar uno de muñeca) soltó una mueca de estupefacción cuando se dio cuenta que en solo 30 minutos tendría que estar en el velatorio del padre de su amigo y no podía faltar a tal evento.
algo tan agradecido como acompañar a alguien (y más a un hermano de la vida) en la pérdida de un ser querido es algo que a nadie (y menos a un hermano de la vida) se le niega.
bajo esa premisa (que raúl defendía a muerte) aflojó su corbata, se levantó abruptamente de su silla ergonómica (diseñada fundamentalmente para aguantar de una manera cómoda sus ya comunes jornadas de mas de 15 horas laborales) y soltó para sus compañeros de trabajo, que estaban con él tratando de engrosar su paupérrimo sueldo con algunas horitas extras, un acelerado y desesperante “me vooooy”.
es así como corrió a la parada mientras pensaba para sí mismo: “que pase ya éste ómnibus de mierda porque sino voy a llegar tarde como los bomberos”.
para su suerte, en todo lo malo que le venía sucediendo en éste lunes de miércoles, el ómnibus no demoró nada en pasar por la parada que había sido seleccionada por raúl para esperarlo.
se subió y mientras iba en viaje pensaba cuales iban a ser las palabras que le iba a decir a su amigo en cuanto lo viera. como saludarlo, como llevar la conversación, que preguntarle y que no. igualmente, ya se conocían hace ya muchos años y entre ellos había una cosa de intimidad y confianza que solo quienes hayan pasado por un tiempo de amistad así como ellos entenderían.
al momento de llegar ya veía los autos de sus demás amigos (obviamente mejor posicionados que el económicamente hablando) y algunas caras conocidas de su vida con lo cual lo invadía una sensación de alegría/tristeza a la vez ya que estaba contento de volver a verlas pero triste por el contexto en que las vería.
bajó del ómnibus. saludo a los demás amigos de su populosa barra de juventud y que hacía un tiempo no veía, para luego ir dentro de la sala velatoria y saludar a su gran amigo que, visiblemente acongojado, pero aún así bastante entero esperaba el saludo acompañante de los allí asistentes.
el recinto estaba muy concurrido lo que denotaba a las claras el cariño que la gente le tenía al padre de su amigo, un respetado doctor especializado en casos de la tercera edad.
luego de permanecer allí unas 2 horas, y de intercambiar anécdotas con veteranos, raúl se dio cuenta que ya se le estaba haciendo un poco tarde y por más que quisiera seguir acompañando a su amigo sentía que debía irse a su casa ya que de llegar unos minutos pasadas las 11 de la noche no podría dormir las horas que necesitaba para descansar. aparte en todo el día no había comido, propio de un día lleno de nervios.
es así como ya se sentía un poco incómodo con la situación y optó por marcharse.
saludó a sus conocidos para luego darle un prolongado y fuerte abrazo a su amigo. era un momento de mierda, pero tenía que pasar, algún día tenía que pasar. raúl dijo todo lo que sentía y alguna que otra frase armada para éstos casos. la llevó bastante bien.
su amigo le agradeció profundamente el haberse molestado en venir. con lágrimas en los ojos le comentó que para el era muy importante sentirse (y estar) acompañado en éstos momentos tan difíciles.
con una sonrisa fruncida y un gesto de: “por favor!!!” raúl recibió congratulado esos saludos. su amigo le respondió con un gracias y para despedirlo le dijo en cordial uruguayo: “saludos para tu padre hermano”.
a lo que raúl retribuyó con un inocente saludo (sin filtrar para éste tipo de ocasiones) de: “gracias igualmente".
1 comentario:
"un lunes no puede ser acelerado. no están nunca dadas las condiciones para ello. es el día rutinario por excelencia y (casi) nunca se complican."
Bo! esa frase vale todo el cuento.
La verdad que esta bien la sitación, muy creible, pero por que lo destrozaste con el final. Fue como un final de eyaculacion precoz, la cosa venia bien, y de golpe se escapo el final, rapido, sin previa y ademas con un tono afectivo totalmente descogado del resto. Mejorale eso y queda un lindo cuento.
Ahora no me acuerdo del nombre exacto del cuento, pero era de garcia marquez, croe que se llamaba 'un dia de estos'. Capaz quete puede servir releerlo. Todo el cuento es el desarrollo de una consulta odontológica, donde va a arreglarse las teclas un militar torturador, y todo el cuento cobra sentid en dos o tres arrancadas de muelas y una o dos frases finales del odontologo quien habia sido compañero de algunos toturados por el milico. Salvando disctancias en el cuento tuyo pasa algo arecido, tdo tiene un sentido repentino en ese error terrible del oficinista stressado y el gesto comprensivo del amigo que estaba velando la padre. En fin. El viejo herrera y reissig decia que el problema no era la idea sino la palabra, que verbo encontrar para que las coss cuajen.
Nos vemos y salu por este nuevo emprendimiento cuentistico.
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